are we really facing "peak civilization"?


It is hard to say. On a time scale of a few years, many things could change and, in any case, you don't expect peaking to take place at the same time for all mineral commodities, everywhere. A strong indication that the whole world system is peaking would come from the behavior of the global GDP. Rocco had proposed that also the GDP had peaked in 2015, but the data available at present are insufficient to prove that.

In any case, it has been said that we would see the great peak "in the rear mirror"and this may well be what we are seeing. Whatever is happening it will be clearer in the future but, if it is really "the peak", expect the Seneca cliff to open up in front of us in the coming years.




¿ecosocialismo o fascismo? no, la comunidad y la inteligencia colectiva


La crisis y el miedo a la incertidumbre provoca la generalización de un pensamiento universalista en la conversación distribuida de internet. Tanto la izquierda como la derecha vuelven insistentemente en reclamar a Papa Estado su papel como organizador del desaguisado, desde el ecosocialismo o desde el fascismo. El problema no es el agente que provocará los cambios, que para estas corrientes deber ser el Estado, si no, como creas el marco adecuado para poder crear, innovar, experimentar sobre formas de vida alternativas al estilo de vida de la sociedad de consumo, algo solo posible desde el emprendimiento.

Estamos seguros de una cosa, el agente no será el estado, vendrá desde abajo, desde la comunidad, desde la inteligencia colectiva.



sobre la guerra digital



La guerra está en marcha. Una contienda asimétrica, como lo son las guerras del siglo XXI, en la que nos jugamos la libertad o la esclavitud a esta especie de fascismo corporativo que conforma el sistema capitalista y globalizado de principios de siglo XXI.                                                                     Trepidia. 2010

Internet se ha convertido en el campo de batalla más activo entre todos los conflictos actuales, que no son pocos. En el mundo digital se está librando las batallas más cruciales, y me atrevería a decir, que es donde se sentenciará el resultado de esta guerra. Una guerra asimétrica resultado del colapso civilizatorio.

Tres agentes principales participan en esa guerra: agencias de inteligencia de los estados-naciones, los delincuentes cibernéticos y la insurgencia en código abierto.

Los estados operan en tres frentes, principalmente a través de sus agencias de inteligencia. El primero, y al que dedican más recursos, podemos llamarlo la "fabrica de trolls". El objetivo principal es crear opinión entre los ciudadanos y conseguir mantener el control de los ciudadanos. Las armas principales son el control de los medios de comunicación, las fake news y el uso de la inteligencia artificial para segmentar al público y crear contenidos a medida. En algunos casos como China, están implementando herramientas digitales para controlar a todos sus ciudadanos, incluso fuera del entorno digital, como pueden ser el sistema de ranking y el reconocimiento facial. El segundo es la defensa contra ciberterroristas y delicuentes digitales. Este frente tiene su contrapartida en la organización de estrategias ofensivas digitales contra potenciales amenazas. Los sectores más críticos son el energético y el financiero. El tercero es el desarrollo de hardware, como pueden ser drones, robots, armas espaciales... guiadas por control remoto, que están siendo probadas en diversos conflictos y que ya marcan la diferencia en las "batallas convencionales". 

El siguiente grupo surge ante el fracaso del estado-nación en muchos lugares del mundo, cuando aparecen los paraestados y los grupos mafiosos ocupando el espacio que dejan libre. Para estas organizaciones internet es una plataforma principal para sus operaciones. Cada día son más fuertes y conocen mejor como desestabilizar empresas, infraestructuras, el sistema financiero,... A pesar de los esfuerzos de empresas y Estados, cada día hay más ataques cibernéticos. Recientemente se publicaba que España recibe entre 2 y 3 ataques diarios de alto nivel. El tema es tan grave que países como EEUU, Alemania o Suecia han creado y distribuido manuales entre su población con recomendaciones ante posibles ataques o desastres de gran envergadura.

El tercer actor es la sociedad civil hiperconectada. El conflicto permanente entre la lógica de la sociedad red, guiado por el caos y la inteligencia colectiva, y, la lógica del Estado-Nación, todavía con parámetros planificadores y centralizadores, provoca estallidos por doquier de Insurgencia en Código Abierto,  un nuevo tipo de guerra o conflicto, que surge desde que arranca la web 2.0, con la aparición de las redes sociales. El descontento prende una mecha que se extiende por las redes sociales, activando la inteligencia colectiva, a la vez que la indignación colectiva. Cuando un proceso de insurgencia se ha activado, el resultado es impredecible. 



Insurgencia en Código Abierto: el caso de los chalecos amarillos


La lógica de la sociedad red choca de nuevo con la lógica del estado-nación, como podemos observar en el conflicto de los chalecos amarillos. Los administradores de un grupo de facebook no son interlocutores válidos para el gobierno, así como tampoco lo son para el propio movimiento, que no es democrático, ni pretende serlo, no tiene guión, ni portavoces, ni objetivos concretos. Ocurre lo mismo con los medios de comunicación, que ven que no hay un consenso en cuanto a lo que están protestando, incluso entre el propio movimiento que incluye grupos mutuamente antagonistas. Esto es Insurgencia en Código Abierto, un nuevo tipo de guerra o conflicto, que surge desde que arranca la web 2.0, con la aparición de las redes sociales.



Fragmentos de El banquero de los pobres de Muhammad Yunus


[...] El sector público ha fracasado. O, cuando menos, se está volviendo obsoleto, por mucho que nos hayamos esforzado en que no sea así. La burocratización, guarecida tras los subsidios, la protección económica y política, y la falta de transparencia están acabando con él. Se consume pasto de la corrupción. Lo que había empezado amparado por muy buenas intenciones se ha convertido en un camino que nos conduce al desastre. 

[...] En plena decadencia del sector público, lo único que parece quedarle al mundo ahora mismo es el sector privado basado en la ganancia personal, lo cual no resulta una perspectiva de futuro particularmente edificante. Deberíamos recordar, cuando menos, que, a la menor oportunidad, la avaricia y las corruptelas tienden a invocarse mutuamente para formar una sociedad muy difícil de disolver. Así que, antes de que el mundo se rinda a la codicia y la corrupción, debemos examinar seriamente la fuerza de la conciencia social como opción alternativa.