Votecoin: altermonetarismo municipal


¿Que te parece si fusilas el software de alguna criptomoneda y creas un instrumento que regala a la gente dinero y activa la economía local? Eso es lo que trata de conseguir el proyecto Votecoin. Si votas en el ayuntamiento ayudando al desarrollo de un democracia directa, recibes monedas que puedes gastar en comercios locales, incluso para pagar impuestos municipales. El ayuntamiento asume la labor de banco central, centralizando la emisión de moneda que se activa si votas. Veremos muchas cosas parecidas y casi todos iran al matadero.

Mis argumentos para vaticinar el fracaso de esta tipología de monedas:

1. Se trata, de nuevo, de una moneda centralizada

2. Dar la atribución a un ayuntamiento para emitir moneda sin contrapartida es darle una máquina de crear deuda

3. Premiar el "mining" por votar es algo parecido a la metáfora del "Disputado voto del señor Cayo" 

4. Si lo que quieres es utilizar la cadena de bloques para tener votos anónimos y certificados, no tienes porque anexarle una moneda 

5. Una moneda tiene éxito cuando tiene liquidez, y esta se consigue con comercio, sobre todo cambistas 

6. Hacer un corta-pega de unas líneas de software y de repente encontrarte que tienes una moneda, dista bastante del ecosistema de programadores que cuentan las criptomonedas que tienen éxito. Implementar la evolución en un fork no es nada sencillo.




altermonetarismo con fijación de precios de cambio asamblea


Después de casi dos años en los que todas las usuarias de FairCoin se habían acostumbrado a una tasa de cambio de 0,05 € (20 faircoin = 1 €), la asamblea de FairCoop ha decidido subirla a 0,0667 € (por lo que ahora 15 faircoin = 1 €).

Este consenso se ha logrado por medio de un proceso de discusión participativo y abierto, no a través manos invisibles del mercado, ni del control autoritario de un banco central. Por primera vez, FairCoin alcanza el hito de decidir su tasa de cambio por un proceso de asamblea abierta. Estamos muy contentos por este logro, que muestra que hay una manera diferente de autoorganizar el valor de una moneda.

Algunos proyectos alternativos plantean una moneda en la que no son necesarios los cambistas, creando un sistema de fijación de precios por asamblea. Esto supongo que implica que los participantes de la asamblea están todos dispuestos a intercambiar a ese precio. Desde luego no implica que ese precio pueda ser válido fuera del grupo de la asamblea.





sobre la cultura de la adhesión en las redes sociales


En los últimos tiempos, si intentas debatir sobre algún tema en un grupo consolidado (un grupo con muchos miembros y en teoría mucha deliberación) en la red y tienes una opinión distinta, surgen los pajilleros de la indignación. Hoy leía una entrada sobre postcensura y el pensamiento grupal, de la que adjunto algunos fragmentos. El ejemplo típico puede ser debatir sobre libre mercado o del fallo del estado.

"La expresión 'pajilleros de la indignación' da nombre a “aquellos que cada mañana buscan en las redes con qué indignarse de modo rápido, como quien busca excitación exprés en páginas porno”. Forman parte de un entorno en el que la censura es creciente, solo que ahora la realizan tus pares y los grupos. Esta nueva censura es eficaz porque acaba interiorizándose. Al anticipar una respuesta hostil, genera un efecto de autocensura: mejor callarse que recibir golpes. La vida social se divide en grupos, cada uno de ellos organizado en creencias ciegas que no admiten puntualizaciones.

Se denominó pensamiento grupal y consiste en adoptar los puntos de vista de los compañeros y de los superiores sin cuestionarlos, simplemente porque son las creencias que todos comparten. En estos entornos, el cuestionamiento está mal visto y es peor todavía si resulta fundado. Se conforma así una serie de creencias que se perciben como incuestionables, un conjunto de axiomas que dan forma al colectivo y a sus decisiones y que solo están un escalón por debajo de la verdad absoluta.
Cuando esto ocurre, el camino para el pajillero de la indignación está abonado. Este tipo de gente es más activa cuanta menos razón tiene, cuanto menos se cuestiona sus convicciones, cuanto menos es capaz de utilizar y entender razonamientos lógicos, de mantener una conversación basada en argumentos y de poner a prueba las ideas para ver hasta dónde resiste su coherencia.
La mayoría de la gente no se atreve a pensar por sí misma, sino que hace lo que hacen todos los demás porque es la mejor manera de sobrevivir. De ese modo, el 'groupthink', es decir, el borreguismo, impregna nuestra vida, lo que lleva inevitablemente a que haya mucha más ineficiencia en nuestra cotidianeidad y mucha más agresividad."


conceptos válidos del capitalismo


Parece que está de moda echar las culpas de nuestros problemas como civilización al capitalismo, al sistema económico que utilizamos. Voy a tratar de hacer algunas reflexiones al respecto.

De lo que estamos hablando es de sistemas de asignar recursos. El capitalismo (libre mercado y propiedad privada, individual o colectiva) es compatible con la autoproducción.

La clave de la supervivencia de la humanidad no es acabar con el libre mercado y la propiedad privada. Las claves están en detener el colapso medioambiental (no es seguro que se pueda conseguir), y para ello habrá que redefinir que es lo común y conseguir volver a ser orgánicos, algo que solo puede ser factible desde lo pequeño, desde lo local. Pensar que existe una solución universalista que saldrá desde un sistema económico central, creo que es un error.

Acabar con el libre mercado implica prohibir a las personas o comunidades la posibilidad de intercambiar bienes o servicios de forma pactada y libre. No tienes porque prohibir eso si defines que es lo común y como explotar lo común.

El comercio es un intercambio de ideas. Por supuesto que el libre comercio no ha existido nunca y lo que tenemos ahora es todo lo contrario. Cuando alguien compra algo, está aceptando que no es capaz de producirlo o que alguien es capaz de hacerlo más eficientemente que tú. Estas comprando una capacidad de producir, o sea, una idea.




enlaces para entender el colapso de la civilización occidental





Nuestra opinión es que ya no hay tiempo. El colapso ya está sucediendo. Estamos metabolizando nuestro hábitat a velocidad de vértigo. Es probable que estemos viviendo las etapas iniciales de un colapso civilizatorio. Vamos directamente hacia otra cosa, incierta y desconocida, y que no estará exenta de dolor. La nueva civilización, si conseguimos reestablecer un hábitat estable en las próximas generaciones será órganica, menos compleja, más low tech que high tech, más local que global, Lo que ahora vale, dejará de valer. Lo que ahora no vale nada, pasará a ser lo que valga. Aunque la sensación más común es que estas cosas pasan lejos, ocurrirá cerca de tu casa.

Algunas de nuestras reflexiones: