¿revolución o barbarie?


El mundo que tenemos no funciona. Es injusto, insostenible y nada eficiente. En el poco tiempo que ha transcurrido desde la implosión de la crisis, nos resulta hasta sorprendente cuan obsoleto nos parece y nos damos cuenta que nada de lo que hay vale ya. La organización de estados-naciones nos alimenta un modo de indignación permanente según avanza en su descomposición. La decadencia está próxima a producir una escalada en la barbarie que nos rodea

El sistema en proceso de inmolación nos conduce a una situación de injusticia creciente. Se multiplican las organizaciones criminales que son más poderosas que muchos de los estados, conviviendo con las grandes corporaciones que, amparados por su influencia, reinan sobre los súbditos del sistema. La barbarie puede crecer hasta el infinito. Conocemos de lo que es capaz el hombre, y puede ser que nos toque vivir un conflicto bélico mundial para arreglar la "suspensión de asientos" de las economías del norte. Esto nos llevaría a una civilización "Mad Max", dominada por las organizaciones criminales y empresariales que pueden convivir juntos.

El sistema es tan complejo que su propia complejidad crea una gigantesca coraza que lo protege, conformando una barrera de entrada casi infranqueable a otros sistemas alternativos. Por esa razón los atisbos revolucionarios no salen de los círculos más avanzados de la sociedad.

Sinteticamente, dos grandes alternativas conforman la elección de la solución revolucionaria: la centralizada y la distribuida.

La alternativa centralizada requiere la formación de un gobierno mundial, con la imposición de una economía basada en el control de los recursos. Cada día que pasa esta alternativa parece más utópica, por la complejidad de implementación y el peligro de abuso y corrupción, una de las causas principales de la caída de la civilización capitalista.

La segunda alternativa implica la distribución de las organizaciones humanas en comunidades autosuficientes y parece una opción más asequible. Desde los proyectos deciudades-naciones en el mar, los neonómadas y las ecoaldeas, muchos han emprendido ya el camino a la revolución que puede evitar la inevitable barbarie a la que nos están condenando la obsoleta oligarquía dirigente contemporánea.

¿Revolución o barbarie?




No hay comentarios: