el peligro de no ver la realidad


España está en quiebra técnica y respiración asistida. Es lo que descuentan los mercados interbancarios desde hace 8 sesiones, que no prestan ni un euro a los bancos españoles. Los años de la banca regando intensivamente la economía con créditos han generado una situación en la que más de la mitad del capital que han prestado lo tienen que obtener en el mercado interbancario de los bancos extranjeros. Como ahora consiguen financiar CERO, cada día aumenta el saldo que tienen que solicitar al Banco Central Europeo, convirtiéndose en el único garante del sistema, emitiendo deuda para pagar la deuda y tomando parte del dinero en la economía dolar a la Reserva Federal.

El problema crece por momentos y todo el mundo, menos los propios españoles, descuentan la intervención más o menos inmediata (el consenso lo sitúa en julio) de nuestra economía, y por tanto, del país. Incluso, en Alemania, se debate con insistencia la opción de que abandonen a los socios del sur a su suerte, dejándonos quebrar.

En España, mientras tanto, los desfasados e ineficaces políticos deshojan la margarita con el placebo de la reforma laboral, el FROB y el ajuste repercutido en los segmentos más débiles de la sociedad, que tendrán un efecto neutral en la economía, si no de acelerador de la crisis.

Nos aproximamos al concurso de acreedores del país, ya sea en el euro y tutelados por Alemania o volviendo a la peseta, donde cada deudor tendrá que asumir un plan creíble para pagar a sus acreedores, renovando condiciones y garantías de los créditos emitidos. En el caso del Estado asistiremos al desmantelamiento de buena parte del mismo y de sus prestaciones sociales. En el sector financiero se aproxima una debacle de grandes proporciones. En el caso de la economía privada, se aproxima una nueva quiebra masiva de empresas y particulares que dejaran España como un erial, estado que se consolidará durante los años 2011 y 2012 con la previsible quiebra de las economías más endeudadas que se verán arrastradas ante la imposibilidad de crecer sus economías para poder repagar los créditos. El dolar y el euro están sentenciados de muerte.

El resultado político del caos económico y social tendrá dos posibles salidas: un gobierno cercano a la ideología fascista que intentará convertir a los ciudadanos en esclavos modernos entregados al pago de las deudas, o la desintegración del estado, evolucionando hacia un sistema poítico multifragmentado.

En ambos casos, la estrategia de supervivencia por la que apostamos algunos consiste en la creación de un nuevo ecosistema basado en comunidades, que aprovecharan las oportunidades que brinda la crisis para evolucionar hacia un modelo de sociedad no basado en hipotecar el futuro, ya sea con créditos financieros, abusando del medio ambiente y creando una insatisfación permante al convertir al hombre en consumidor. Se localizará la economía física, seguirán el medioambientalismo y desarrollaran la sociedad del conocimiento exponencialmente. Las comunidades que antes entiendan los cambios y se adapten de forma inmediata y radical, serán los nuevos líderes del mundo que viene.



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