hasta nueva orden, mantenga el rumbo


Recibimos en nuestros buzones un folleto publicitario, editado en papel couché y convenientemente lleno de publicidad. Es el folletín de autopromoción fiestera del ayuntamiento de Venturada. Incluye una orla del equipo gestor, una triunfalista carta del señor alcalde y promociones políticas variadas.

Vemos con cierto estupor una doble página que titulan: "Tramitación del plan general de ordenación urbana de Venturada", con un comic en el que nos relatan el sistema por el que se recalifican terrenos. La osadía va más allá y se permiten poner unos indicadores ambientales absurdos y sin ningún tipo de sentido medioambiental básico. Editar y repartir todos estos folletos está cerca de poder considerarse como una afrenta medioambiental, a parte de un insulto a nuestra inteligencia.

Puede ser verdad que el Alcalde sufre de tecnofobia. Por una fracción del coste del despliegue publicitario se podría haber creado una web de información de todas las empresas que están anunciándose en el papel, permanente, interactiva, mil veces más útil y mucho menos contaminante.

Abrimos la guía y vemos que nos hablan de "las características de áreas homogéneas, ámbitos de actuación y sectores", donde nos indican de forma escondida y sibilina que preveen la construcción de 2.875 viviendas para los próximos 10 años. Constatamos que el alcalde va bajando sus pretensiones. En el año 2005 presentó un plan en el que quería construir 7.000 viviendas. En un municipio, en el que existen 1.275 viviendas, cuando pretendían construir 7.000 parecía un poco grotesco, y, de hecho, el plan fue rechazado por inconsistente en la Comunidad de Madrid. Pero, aunque se rebajen las pretensiones del pelotazo en 2.010, pensar que se puede multiplicar por cuatro el número de viviendas en el término municipal, lo que representaría el 10 % del mercado nacional de nuevas viviendas (31.000 en 2.010), roza la estupidez y la prepotencia más absurda, botón de muestra de la situación de caos político y corrupción que en el que vivimos en España.

La falta de preparación del Alcalde de Venturada y su equipo, si es que podemos llamarlo así, y las sospechas que levanta entre los vecinos al hacer este tipo de planteamientos nos hace encender la alerta máxima sobre una operación inmobiliaria especulativa ante la que los vecinos exigirán unas inspecciones y diligencias concretas, sobre el patrimonio del Alcalde, familiares y colaboradores cercanos, y sobre los propietarios de los terrenos que se solicitan como urbanizables. Da igual si son 7.000 o 1.000 viviendas, ya que doblaría la presión urbanística y de servicios actual, y a su vez, produciría una impacto muy negativo en el deteriorado mercado inmobiliario local, a parte de consideraciones medioambientales obvias. Algo huele muy mal en los teje manejes urbanísticos de Venturada.

Toda esta autopromoción a domicilio escondiendo una pura operación especulativa inmobiliaria adquiere el nivel de descarada y ofensiva cuando se viste de populismo barato enmarcándolo en el programa de las fiestas veraniegas.

Nos surgen múltiples preguntas:

¿Cuánto se van a gastar el Alcalde en las fiestas del pueblo, sabiendo que el ayuntamiento está en quiebra técnica?

¿Qué ha pasado con el plan de saneamiento financiero?

¿Según la ley concursal, una entidad en quiebra técnica, tiene que seguir el orden de pagos que marca la ley, por antiguedad?

¿Van a poner las fuerzas políticas en sus programas electorales los planes urbanísticos especulativos?

¿Hasta cuándo vamos a pemitir los vecinos este capitalismo de amiguetes?

¿Podemos llegar a la conclusión que los ayuntamientos no están bajo la leyes que tenemos que cumplir los demás?

¿Es algo que solo ocurre en el ayuntamiento de Venturada?

Nos referimos a las leyes que regulan la insolvencia y como gestionarla, la situación real del ayuntamiento.

Pero, ¿y que pasa con la ética? "A este si le pago, y a este no. Por el camino yo cobro mi sueldo, y decido a quien se paga y a quien no". Fuera de la función pública, este tipo de actuaciones son un delito penal. Dentro de la función pública si se determina como corrupción, con la modificación del código reciente implica penas de cárcel.

Siguiendo con el insultante folletín, pasamos página y vemos un mapa del término municipal de esos que le gustan a los políticos desarrolladores del ladrillo, con colorines, zonas a desarrollar y con toda la apariencia de profesionalidad. A la vuelta, repaso del año triunfal de 2010, con fotos de obras e inversiones que si te las lees son para echarse a llorar.

¿Están orgullosos de esta gestión?

¿Les parece adecuado despilfarrar el dinero de todos endeudándonos a todos los vecinos en este aparente PlanE permanente?

¿No se dan cuenta que las prioridades de inversión ya no deben ser para aparentar y comprar votos?

¿No ven que hay problemas más importantes y serios que acometer?

Que mal suena todo. Que podrido aparenta estar la política en Venturada y que poca visión del momento y de los cambios que se están produciendo por parte de esta partitocracia que nos lleva al abismo.

O, ¿es que son unos mandados? y les han ordenado: "Hasta nueva orden, mantenga el rumbo" (14 de abril de 1.912, puesto de mando del Titanic)




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