las casas autosuficientes de Solar Decathlon


Tras visitar la Villa Solar, como se ha denominado al lugar polvoriento junto al contaminado río Manzanares en Madrid donde se está celebrando el Solar Decathlon, nos surge la necesidad de reflexionar en voz alta sobre las sensaciones que hemos tenido, sin haber entrado en una valoración técnica más exhaustiva.

Por un lado, nos ha sorprendido la cantidad de público, sobre todo jóvenes y familias con niños, que había. Todo bien organizado, con visitas guiadas que te cuentan los aspectos más destacables de cada proyecto, la mayoría realizadas por los propios equipos de universitarios que han desarrollado las viviendas. En la entrada te explican en que consiste la competición y te dan una hoja de papel con las fotografías de las 19 casas del concurso para que votes las dos que más te gusten.

La iniciativa nos parece increíble, tanto por el incentivo a la creatividad que tienen las universidades que se presentan y otros muchos investigadores, que cuentan con 2 años para diseñar y construir las viviendas, dentro de unas normas del concurso, como, por la inestimable labor divulgativa sobre las viviendas del futuro. Los criterios que más pesan son la autosuficiencia y la eficiencia energética, algo con lo que estamos acuerdo, como motores del significado de una forma de vida que cambiará el mundo.

Algo que no llegamos a comprender bien es porque restringen a la energía solar como fuente de generación y porque tienen que tener acceso a la red eléctrica para entregar la energía sobrante. Para optimizar la generación y bajar costes la estrategia más correcta es la generación mixta, contando en función del lugar físico con la posibilidad de generación eólica, térmica o incluso de apoyar los picos bajos con la utilización de generadores de combustibles fósiles (mix muy utilizado en las casas autosuficientes escandinavas). El primar la entrega a red hace que todas las casas que hemos visto estén sobredimensionadas en paneles.

En todas las casas indican el coste que ha tenido su construcción, habiendo comprobado que son realmente caras, aunque los investigadores rápidamente te cuentan que si se industrializaran bajarían considerablemente los costes. De cualquier manera, las vemos un poco alejadas de la realidad del estado de la técnica que permite la construcción de casas prefabricadas baratas, sobre las que se puede trabajar las cosechas de energía y agua.

Vemos un mayor esfuerzo en el diseño, intentando todas competir en el aprovechamiento interior (todas deben de ser menores a los 74 metros cuadrados), en algo que compite con el diseño de interiores de los barcos, donde el aprovechamiento de cada espacio es fundamental y donde existe ya un estado del arte en el diseño. También destaca el esfuerzo de algunos equipos en innovar en la utilización de materiales aislantes. El análisis del ciclo de vida de los materiales está presente en todos los proyectos, aunque se echa de menos la utilización de más materiales reciclados.

Nos sorprende que aunque todos los proyectos buscan la eficiencia en la gestión del agua, son los menos que integran la recogida de pluviales, gestión de aguas grises con depuración y de aguas negras para compost. Una casa autosuficiente de verdad tienen que tener totalmente solucionado este importante punto.

Para terminar, comentamos que varias de las casas utilizan tecnología informática estandar para el control y gestión de los parámetros energéticos, pero le falta desarrollo e integración para lo que debe ser la domótica de una casa autosuficiente del siglo XXI. Vemos un campo inmenso a desarrollar en este área, donde un software en fuente abierta marcará la verdadera evolución tecnológica con respecto a los software propietarios de gestión tipo Siemens o Schneider, a su vez empresas con gran visión de futuro y predominantes como proveedores de los electrodomésticos eficientes de buen número de proyectos. La casa que va primera en el ranking de votaciones es de la universidad de Virgina se controla con un iphone o ipad, con su propio entorno cerrado, muy alejado de las tendencias actuales, aunque parezca lo contrario.



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