en internet se libra la guerra sobre el futuro de la humanidad


En los últimos meses varios debates están en plena ebullición sobre la red internet, en una auténtica ciberguerra, capítulo 1º, entre los usuarios de la red y las compañías con intereses en la misma, representando a su vez a la caduca organización de los estado-naciones con sus correspondientes oligarquías. Los usuarios reclaman una internet neutral y libre. Las compañías y sus accionistas luchan por mantener su oligopolio, alentados por la clase política que la ven la red internet como la mayor amenaza a su sistema. Las élites en pleno proceso de  caos mental ante lo que está ocurriendo, creen que la amenaza la pueden convertir en una oportunidad.

Su corta visión les hace creer que si la red deja de ser neutral (p.e.: amenazas de Tefefónica sobre la tarifa plana, etc...) y además se convierte en una herramienta de control de la población, estaremos todos fichados, nos racionaran la información y pagaremos por ello su renta. Quieren convertirlo en una especie de Canal Satélite (por cierto, empresa en situación de últimos estertores), matando la creatividad y el progreso geométrico que genera la cooperación, la auténtica economía de fuente abierta que puede hacer que la humanidad resuelva los grandes problemas que tenemos. 

Que Timofónica nos la quiera clavar, los que conocemos a esa bicha por dentro, es algo que no nos extraña, ya que es una especie de versión moderna del vasallaje medieval, sistema imperante en España desde hace miles de años. Que otras empresas como Google o Facebook, convertidas en nuevos reyes oligopolistas, gracias a las descomunales audiencias que atraen, nos sorprende algo más y nos lleva a poner en una misma lista a casi todas las corporaciones globables (la lista de nuestros enemigos a batir, junto a sus clases dirigentes y sus injustas reglas de juego), ya que como pueden pasar de ser promotores de la internet libre a defensores del mundo formado por robots humanos programados para trabajar y consumir hasta morir. 

Google toma posiciones contra la neutralidad, mientras se intenta vestir de verde (estrategia común en todas las grandes corporaciones). Facebook quiere emitir su propia moneda para ser capaz de crear un ecosistema encorralado entre sus Me Gustas. No suena bien. Bueno, suena muy mal. En internet los usuarios debaten y se organizan, fuera de la red los lobbies hacen su trabajo comprando voluntades y creando miedo.

La guerra está en marcha. Una contienda asimétrica, como lo son las guerras del siglo XXI, en la que nos jugamos la libertad o la esclavitud a esta especie de fascismo corporativo que conforma el sistema capitalista y globalizado de principios de siglo XXI. 

¿Somos capaces de montar nuestra propia red?

¿Y de comunicarnos con otros nodos?

¿Y de crear nuestra propia moneda que ya decidiremos si es convertible con la de Facebook?










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