vivir navegando


Vivir en un barco es algo asequible para cualquier persona, aunque a las personas profanas les pueda parecer extraño. Para el que no haya navegado la iniciación pasará por recibir cursillos de navegación, ir alquilando barcos, ganando experiencia y probándose uno mismo. Es un proceso necesariamente lento, pero muy bonito si la navegación te engancha. Nunca es tarde para empezar, y tampoco hay que marcarse grandes metas durante los primeros años. 

Para los que decidan intentar vivir navegando, elegir correctamente el barco es vital para poder tener garantías de permanencia a largo plazo. Marcará el grado de confort, seguridad y los destinos a los que se podrá acceder. Hay presupuestos para todos los bolsillos. Se puede encargar un barco nuevo en un astillero, lo que permitirá mayor o menor personalización, se puede adquirir de segunda mano, disponiendo de una oferta enorme, o se puede intentar autofabricar, con casi infinitas alternativas, desde comprar los planos diseñados por un arquitecto naval, hasta comprar un kit de autofabricación o construirlos entre una comunidad, como hacían los polinesios con sus catamaranes con los que cruzaban el Pacífico con 50 personas a bordo, animales y plantas, o, fabricarlo con materiales reciclados.

El barco permite llevar una vida nómada, una vida de viaje constante, parando donde te gusta y yéndote de donde no te gusta. Cuanto más lejano sea el horizonte, más preparado debe de estar el barco para el tipo de navegación a la que se va a enfrentar. Aunque es casi más importante que esté preparada la tripulación, algo que solo se consigue con un proceso de aprendizaje constante y las vivencias que te va ofreciendo el mar. Si eres capaz de quitarte de la cabeza la línea de programación que nos hace buscar permanentemente la seguridad y la estabilidad que aparentemente proporciona la vida en la ciudad, estarás comenzando a estar preparado para buscar horizontes lejanos. El aprendizaje en el mar nunca termina y tiene que atraerte el gran reto intelectual que supone. 

Vivir navegando supone vivir inmerso en la naturaleza, la vida diaria estará siempre y totalmente condicionada por la meteorología. Es vital tener información a los partes de las previsiones. Tener conocimientos sobre meteorología es clave para sobrevivir y poder entender que es lo que pasa a tu alrededor y como ir adaptándose salvaguardando la integridad del barco y su tripulación. 

La seguridad del barco, marca la diferencia entre sobrevivir o naufragar, con la posibilidad que siempre está presente de poder incluso morir en el mar. La vida en el barco es una vida de aventura, llena de peligros que requiere una atención constante, a las condiciones que te rodean, a la salud de la tripulación y al barco, centro de todo, al que hay que llegar a entender. Los barcos hablan y tienen alma, hasta que no se llega a entender su lenguaje, no tendrás la información necesaria para. Aprender a mantener y reparar todos los sistemas del barco es un paso imprescindible. Un barco bien mantenido tendrá muchas más probabilidades de sobrevivir. Tener una rutina de mantenimiento y cuidados es vital. En un velero medio (entre los 30 y los 60 pies), dedicando una media de una hora al día, el barco se mantendrá en perfectas condiciones de navegabilidad. Hay que contar con un presupuesto para repuestos, de los que tendremos que tener un stock de los principales repuestos, tanto para tareas de mantenimiento, como para posibles roturas, al igual que una buena dotación de herramientas, que nos permitan hacer los principales trabajos a bordo. En un barco hay que tener claro que siempre se iran rompiendo cosas, no hay que agobiarse y hay que tener confianza en un ti mismo para saber que todo tiene una solución. Habrá veces que sea obvia y fácil y otras que requiera más esfuerzo. 

Cada barco tiene que tener sus propios protocolos de seguridad, desde un equipamiento básico (chalecos, balsa salvavidas, bengalas, radio baliza, líneas de vida y arneses,...), hasta la utilización de una “reglas de seguridad”, como puede ser que por la noche el que está de guardia va con chaleco, no fondear de noche, permanecer a bordo cuando el hay viento fuerte para evitar garreos, etc... La tripulación embarcada en cada momento marcará la diferencia de aplicación de normas y los retos de navegación a los que se puede enfrentar con seguridad. La prudencia será la norma principal. 

El grado de confort a bordo que definamos condicionará el presupuesto de inversión en el barco, los costes en consumos y que estemos a gusto con la vida a bordo. Cuanto más confort, más coste y mayor dependencia de los combustibles fósiles. Cuanto más sencillo sea un barco permitirá tener mayor libertad de movimiento, mantenimiento, costes y menor impacto ecológico. Lo ideal es viajar a vela, generar la energía y el agua dulce con energías renovables y consumir los productos locales, que parte tendrá que ser adquirido y parte pueden ser encontrados en la naturaleza. Pescar es muy gratificante y permite comer saludable, rico y barato en cualquier lugar del mundo. El agua y la energía a bordo son bienes preciados y escasos, que hay que medir y cuidar hasta la última brizna. Si eres capaz de ducharte con agua salada y endulzarte luego, fregar con poca agua, encender las luces estrictamente necesarias cuando vas a hacer algo, etc... sin que tu existencia se convierta en un infierno estarás preparado para vivir largas temporadas en un barco. 

Si estas dispuesto a sacrificar parte la estabilidad y el confort de las sociedades modernas, podrás encontrar una forma de vida que te hará libre, donde marcas tu el trabajo y esfuerzo al que dedicas tu energía vital, tu tiempo, podrás vivir en plena naturaleza, con una pequeña huella ecológica, conocer el mundo y los paraísos naturales de la tierra, aprender de otras culturas y llevar una vida intensa llena de emociones. Por supuesto vivir navegando no es la única forma de conseguir todo esto. Existen los “travellers” que van en furgoneta o auto-caravana, los mochileros (sorprendería a la mayoría la cantidad de ellos que hay por el mundo) o los neonómadas. En otro ámbito apuntando a lo mismo, se encontraría los barcos de tierra, pero eso otro proyecto vital...




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