Europa, la puta


Cayó el comunismo, sucumbió casi todo lo que no era capitalismo. En cuanto el modelo capitalista acababa de consolidar su triunfo, se derrumba bajo su propio peso, por donde más genuino se autodefinía, por los mercados financieros y de crédito.

En estos momentos el capitalismo liberal y el del estado del bienestar están al borde de la bancarrota. Parece que van a caer, con todo lo que les rodea. Asistimos al fin de una civilización. Se acaba la prostitución institucionalizada de las grandes corporaciones y su brazo armado de los estados. El intento global de mantener a los ciudadanos como consumidores y trabajadores al servicio del mantenimiento de la maquinaria establecida.


¿que puede suceder cuando el estado de bienestar deja de funcionar?

¿hacia donde vamos?

¿la solución es la guerra y la destrucción para comenzar a reconstruir de nuevo?

¿existe un sistema de repuesto?

En estos momento me fijo en las comunidades más antiguas, primitivas, tribales, los últimos mohicanos. Esas civilizaciones autárquicas que perviven en los lugares más remotos del planeta. Las tribus amazónicas, indonesias o polinésicas, que han sabido perpetuar una forma de vida sostenible y en armonía con la naturaleza durante miles de años. Son las civilizaciones más antiguas entre las organizaciones humanas en la tierra. Casi han sido engullidas por el pensamiento único capitalista, como ha hecho con parte de la diversidad de la naturaleza. Ahí puede residir el punto de partida de la solución para el necesario y anhelado cambio, en la imitación de la naturaleza, no en su expolio.

Toda situación de expolio en el medio natural lleva a la creación de la plaga y al suicidio colectivo. Quizás el futuro del hombre pasa por volver a organizaciones de carácter tribal, generando una tecnología que permita vivir con algunas comodidades sin romper la armonía con la naturaleza.






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