Trinidad y la crisis sistémica


El día 8 de noviembre terminaban tres meses de estado de emergencia en Trinidad. El gobierno lo decretó debido al fuerte incremento del crimen debido a la crisis económica, acumulando casi 500 muertes violentas durante 2.011. Desde las 21:00 a las 06:00 horas ha estado prohibido salir a la calle por la noche, bajo pena de arresto. 

Trinidad y Tobago es el país más rico de las pequeñas Antillas, con un economía basada en la extracción de petróleo, donde comparte los ricos yacimientos que hay en la vecina Venezuela. La crisis global llegó tarde pero contundente a la economía de las islas, afectando sobre todo a las clases más humildes que, acosadas por el desempleo y la ausencia de futuro, comenzaron a robar y atacar a las clases más privilegiadas. En los últimos meses han producido varios ataques con suma violencia contra turistas extranjeros en los que varios fueron asesinados a machetazos a plena luz del día. 

El nuevo gobierno está intentando evolucionar la economía del país a una menor dependencia del petróleo y hacia la creación de un mercado insular entre las islas antillanas, ya que sorprendentemente, Trinidad no comercia practicamente con sus vecinos. 

Una de las industrias más fuertes, la de la naútica está sufriendo de forma muy importante la drastica reducción del consumo de europeos y estadounidenses, apuntando a un futuro complejo en el corto plazo. Los navegantes de veleros tratan de ser cada día más autosuficientes y tratan de no depender de los contratistas de trabajos naúticos si no les queda más remedio. 

Lo bueno, que es un país pequeño, con grandes riquezas naturales que le pueden permitir generar los recursos para transicionar hacia una economía sostenible. Lo malo, una buena parte de la sociedad se había acomodado a un economía en permanente crecimiento y ha perdido su capacidad de supervivencia, con una segmento importante de la sociedad con un nivel formativo muy bajo. 

La metamorfosis ha llegado al Caribe. Trinidad está mutando hacia otra cosa, como el resto del mundo. La crisis del modelo occidental ha sido como un tsunami que va llegando hasta los confines más alejados desde el epicentro en Europa y EEUU. 









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