divagaciones sobre el fallo del contrato social


What is the core competency of a government in a world where the ‘old business model’ is not necessarily relevant any more?” 

His answer is that government should regard itself as a platform for human and social development. And just as firms try to capture some of the value generated by network platforms to sustain themselves, so governments need to gather some value from their platforms and reinvest that value for their own constituencies. It is not self-evident how governments can extract taxation and reinvest it constructively when so many flows of information, capital and people are beyond its control. 

The Future of Work. David Boiller 

Precursores del liberalismo como Locke definieron el “pacto social” a finales del siglo XVIII, asentando un nuevo pensamiento que llevó al fin al Antiguo Régimen, lo que desembocaría en la democracia y el capitalismo, el modelo que ha dominado el mundo contemporáneo desde entonces. El contrato social representaba el sistema que organiza la relación entre un estado y sus ciudadanos. Se trata de una idea política creada por el difícil e ineficiente proceso de deliberación de la soberanía popular se materializa de forma concreta en un sistema impositivo y una política de redistribución, que cada gobernante de turno va concretando en los presupuestos del generales anuales. De los ingresos deben de financiarse los servicios públicos y el bienestar social. 

El contrato social existente no funciona, no sirve y no parece que pueda volver a funcionar. Ya no solo por la dificultad de encajar los gastos con unos ingresos que no alcanzan, sino, por el fallo de la mayor en el sistema, el modelo del crecimiento. Es necesario y urgente diseñar un nuevo contrato social. Una nueva relación entre el estado y sus ciudadanos, nuevas prioridades, nuevos modelos organizativos,... De lo que hay no vale nada. 

La dificultad es máxima, porque por un lado los autoreconocidos déspotas ilustrados de la clase política actual, realmente políticos bisutería barata, no se han dado cuenta todavía del cambio estructural que se ha producido, pero por otro el paraguas supranacional monetario del Euro y la economía global dolarizada engloba solo parte de ese contrato uniendo economías que son muy diferentes, comenzando por el propio pacto social estado-ciudadanía. No tienen mucho que ver el modelo anglosajón, con el alemán, escandinavo, mediterráneo o de los antiguos países del este. Algunos de estos contratos parece que todavía funcionan, pero no es más que una ilusión cortoplacista. El sueño de la gran nación europea ha fracasado de nuevo. El de la nación americana también, aunque nos pueda parecer más increíble todavía. 

El único país que realmente está innovando e evolucionando hacia un nuevo contrato social es Islandia. Se ha identificado las causas de las crisis y sus responsables. Han sido encarcelados y expropiados. Han abierto un período constituyente y se están realizando condonaciones masivas de hipotecas, o mejor dicho, una reacomodación a una nueva situación económica de precios en los activos. En el resto de Europa y EEUU nos dirigimos desde hace tiempo a la nada, arrastrando con nosotros a todos esas naciones meritorias que nos tomaron como ejemplo, que invirtieron sus reservas nuestras monedas, que todavía crecen y no se sienten tocados por la crisis. Hoy más que nunca es necesaria la innovación institucional. La innovación es la única vía para progresar, siempre lo ha sido. El objetivo muchos lo tenemos claro y lo llevamos a cabo en nuestro entorno, en nuestra comunidad, a nivel pequeño. Hace tiempo que nos cansamos de estrellarnos contra el muro del estado, de las instituciones, de la opinión pública, de todos aquellos que viven inmersos en la banalidad, que tanto promueve el propio sistema. Pero necesitamos que el estado se reinvente, sino, explotará todo en pedazos. 

La discusión entre keynesianos o neoliberales está obsoleta. Ni estado de bienestar, ni monetarismo suicida, las recetas de los economistas contemporaneos han caducado. Aprender del pasado es vital, pero tampoco servirán las máximas del mercantilismo, como parece que intentan resucitar algunos buscando proteccionismo o la vuelta al patrón oro. El mundo globalizado interconectado sumido en una crisis sistémica económica, social, política y medioambiental necesita una revolución, o sea, un cambio drástico, que indudablemente vendrá provocada desde internet. Para intuir como será la nueva sociedad hay que entender los parámetros y las características que la configuran como una red. 

¿Podremos provocar esta revolución sin que nos explote en la cara la descomposición del modelo creado tras la caída del Antiguo Régimen que ha durado casi 300 años? ¿Hasta donde se defenderá la mastodóntica maquinaria del estado para sobrevivir? ¿Es el estado fuerte o simplemente grande?¿Como podremos hacer para luchar contra la desigualdad en un mundo donde los que dominan los códigos de la red se harán con toda la plusvalía? 

La era del capitalismo ha terminado. La era de los estados-naciones ha terminado. La era del Nuevo Régimen ha terminado ¡ Viva la nueva Sociedad Red ! 

Necesitamos crear una sociedad que no necesite el capital, o que, mejor dicho pueda llegar a auto-generar el capital. Aquí esta la clave de todo. Un modelo que no se base en el crédito financiero o medioambiental, que sea capaz de autofinanciar un progreso que de ninguna manera deberíamos de intentar medir con los parámetros del modelo del crecimiento. Evidentemente lo primero que nos viene a la mente es la iteración del factor trabajo. En la sociedad del conocimiento el factor capital cada día contará menos. Cada día será más importante la combinación de talento que pueda alcanzar una comunidad, entendida la comunidad como la base organizativa por excelencia en la nueva sociedad red. Utilizando la red, un grupo reducido de personas con los conocimientos adecuados pueden ser capaces de activar eficientes procesos generados desde la inteligencia social. 




2 comentarios:

mirhims dijo...

Todavía los estados se empeñan en "arreglar" un modelo que no funciona, entonces, ¿ Cuánto tiempo tendremos que esperar?, ¿Cuándo terminaremos de caer para poder levantarnos hacia un nuevo bienestar emocional?

----- jorge juan ---- dijo...

Desde mi punto de vista, viene algo gordo inminente. La tensión ha subido tanto que es imposible mantener este equilibrio inestable.