burguesía tecnológica, la nueva lucha de clases y la evolución social


"Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender. [...] Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será a base de conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento».

 La tercera ola. Alvin Toffler


Las clases sociales occidentales están mutando según va transformándose la sociedad a causa de la gran crisis. Mientras la clase media se deshace sin llegar a comprender que es lo que ocurre, emerge una nueva burguesía tecnológica que entienden a las grandes audiencias en la red, tienen smartphones, twitean su vida, siguen apostando por las start up venerando a los inversores que hacen posibles sus sueños. En paralelo, se desarrolla una nueva clase social, los hackers, herederos del código abierto, el pensamiento libertario y la utopía tecnológica. Esquivan los peajes del capital y se extienden con rapidez porque sus códigos replican los códigos de la red. El mundo es suyo, y estas dos clases sociales emergentes representan los dos potenciales modelos de la sociedad red, uno más conservador, centralizado, controlado y capitalista, basado en grandes corporaciones y en el éxito individual como incentivo para el progreso. El otro,  descentralizado, autogestionado y basado en la cooperación, basándose en el éxito comunitario como motor del desarrollo. 

Sin saberlo, buena parte de la población se convierten en los nuevos parias del mundo civilizado. Son los analfabetos tecnológicos, para ellos no existe un futuro que no sea el de trabajar para pagar los tributos de la servidumbre moderna, grupo formado por buena parte de la antigua burguesía y un proletariado venido a más por la sociedad de consumo, endeudados hasta las cejas, consumistas y seguidores fieles de los dictados del poder a través del mass media. 

Aunque lo intentaron, los valores del pensamiento único del liberalismo monetarista de finales del siglo XX no lograron terminar con la lucha de clases, ya que no consiguió asignar recursos de forma eficiente a pesar de los avances científicos y tecnológicos. No solo no se acabó con las desigualdades sociales, si no que aumentaron y de paso arrasó con la vida natural del planeta. 

La lucha de clases tecnológicas ya está sucediendo. No hay más que seguir las conversaciones en la red. Quizás comenzó desde el principio, en la internet 1.0. Las clases tecnológicas a su vez luchan contra el estado clientelar que les sigue considerando parte de la antigua clase media, esa que le rendía la pleitesía rentista en aras del bien común, la estabilidad y la seguridad.  

El devenir de la lucha de clases asentará los principios de la nueva sociedad red. El grupo de los nuevos parias sufre la exclusión social y económica, siendo el estamento social que todavía mantiene en el poder a los privilegiados del estado clientelar. Son los hijos de la era industrial, como relataba Toffler en lo que denominaba la "segunda ola" refiriéndose a la era industrial:

Es civilización que escinde la figura del productor de la del consumidor. Las consecuencias culturales son la uniformización, la especialización, la sincronización, la concentración, la maximización y la centralización. El poder en esta segunda ola es ostentado por los que llama "integradores", que son aquellos que se ocupan de coordinar y optimizar los procesos de producción. En todas las sociedades en las que predomine la segunda ola, surgen de forma natural la burocracia y las corporaciones

En la simplificación que hacía Toffler, la evolución de la humanidad consistía en la coexistencia y remplazamiento entre olas. La primera fue la revolución agrícola, basada en el autoabastecimiento y que dura miles de años. Le seguiría la segunda ola de la revolución industrial, y estaríamos en estos momentos en la tercera, que surge tras la segunda guerra mundial, denominada como la era de la información. 





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