fragmentos de "La sociedad poscapitalista" de Peter Drucker


"La sociedad post-capitalista". La sociedad post-capitalista es una sociedad del conocimiento. En un sistema capitalista, el “capital” es el recurso de producción crítico y está totalmente separado y hasta en oposición con el “trabajo”. En esta sociedad donde nos estamos dirigiendo muy rápidamente, es el “saber” y no el capital el recurso clave. No puede ser comprado con dinero ni creado por capital de inversión. Explica con amplitud la economía emergente, la economía del conocimiento, su protagonista (el trabajador del conocimiento) y las implicancias para las organizaciones. Un incisivo análisis de la mayor transformación mundial que tiene lugar desde la edad del capitalismo a la sociedad del conocimiento

La organización como desestabilizador. Sociedad, comunidad y familia son, todas, instituciones conservadoras; procuran mantener la estabilidad e impedir o, por lo menos, frenar el cambio. Sin embargo la organización de la poscapitalista sociedad de organizaciones es un desestabilizador. Dado que su función es hacer trabajar al saber, aplicándolo a herramientas, a procesos y productos, a trabajos, al saber mismo, debe estar organizada para el cambio constante; debe estar organizada para la innovación; y la innovación, como dijo el economista austro-húngaro Joseph Schumpeter (1883-1950), es "destrucción creativa". Debe organizarse para un abandono sistemático de lo establecido, lo acostumbrado, lo familiar, lo cómodo, sea productos, servicios y procesos, relaciones humanas y sociales, destrezas o las organizaciones mismas. Por naturaleza el saber cambia rápido y lo que hoy es una cosa cierta mañana se habrá convertido en algo absurdo...Toda organización tendrá que aprender a innovar, y la innovación puede organizarse como proceso sistemático y debería organizarse como tal... Otra implicación es que la sociedad poscapitalista debe ser descentralizada; sus organizaciones deben ser capaces de tomar decisiones rápidas, basarse en la proximidad al funcionamiento, proximidad al mercado, proximidad a la tecnología, proximidad a los cambios en la sociedad, el ambiente, la demografía, el saber, que deben ser vistos y utilizados como oportunidades para la innovación...La naturaleza de su cometido determina la cultura de una organización más que la comunidad en la que ese cometido se realiza. El sistema de valores de cada organización está determinado por su cometido; todo hospital en el mundo, toda escuela en el mundo, toda empresa en el mundo, tiene que creer que lo que está haciendo es una contribución esencial a su comunidad y a su sociedad; la contribución de la que, en úlltimo término, dependen todos los demás miembros de la comunidad. Para reatizar su cometido tiene que estar organizada y gestionada de la misma forma. De este modo, en su cultura la organización trasciende siempre la comunidad; si la cultura de una organización choca con los valores de su comunidad, la cultura de la organización prevalecerá, de lo contrario esa organización no aportaría nada a la sociedad.

De la información a la responsabilidad. La organización basada en el saber asume, por lo tanto que todo el mundo asuma responsabilidad por objetivos, contribución y, de hecho, también por conducta….; implica que no hay "subordinados", sólo hay "asociados". Además, en la organización basada en el saber todos los miembros tienen que ser capaces de controlar su propio trabajo mediante la información que sus resultados aporten a sus objetivos...Es también responsabilidad de todos los miembros de la organización comunicar sus objetivos, sus prioridades y la contribución que piensan hacer a sus compañeros de trabajo; hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados. Y es responsabilidad de todos ellos asegurarse de que sus propios objetivos se ajustan a los objetivos de todo el grupo.

Los requisitos de la gestión.Términos tales como centralización, descentralización y diversidad no son términos de economía; son términos de gestión. No tenemos una teoría económica para la productividad de la inversión en saber y puede que nunca la tengamos; pero tenemos preceptos de gestión. Sobre todo, sabemos que para conseguir que el saber sea productivo ha de haber un responsable de gestión. No puede ser el gobiemo y tampoco lo pueden lograr las fuerzas del mercado. Exige una aplicación organizada y sistemática del saber al saber. La primera regla puede ser que el saber tiene que apuntar alto para producir resultados. Los pasos pueden ser pequeños y paulatinos, el objetivo tiene que ser ambicioso. El saber sólo es productivo si se aplica para que se note la diferencia...Hacer que el saber sea productivo requiere, también, una explotación sistemática de las oportunidades de cambio…. Estas oportunidades tienen que armonizarse con las aptitudes y fuerzas del individuo o el equipo del saber... Hacer que el saber sea productivo requiere finalmente tiempo de gestión. Sólo se alcanza una alta productividad del saber -sea en mejoras, en explotación o en innovación- al final de un largo período de gestación. No obstante, la productividad del saber requiere también un flujo constante de resultados a corto plazo. Por lo tanto, requiere el más difícil de todos los logros de gestión: equilibrar el largo plazo con el corto plazo.

Aprendiendo a aprender.…En la sociedad del saber la gente tiene que aprender cómo aprender. Es más, puede que en la sociedad del saber las materias importen menos que la capacidad del estudiante para continuar aprendiendo y su motivación para hacerlo. La sociedad poscapitalista exige estudiar de por vida. Para ello necesitamos una disciplina del aprendizaje. Además, ese estudio de por vida exige también que el aprendizaje sea seductor, más aún,que llegue a ser una satisfacción por sí mismo, aunque no sea algo que el individuo anhele.

La persona instruida...El paso a la sociedad del saber convierte a la persona en lo esencial y al hacerlo plantea retos nuevos, problemas nuevos, cuestiones nuevas y nunca vistas respecto del representante de la sociedad del saber: la “persona instruida”. ..La sociedad poscapitalista es ambas cosas: una sociedad del saber y una sociedad de organizaciones, cada una dependiendo de la otra y sin embargo diferente en conceptos, puntos de vista y valores. La mayoría de las personas instruidas, si no…, practicarán su saber como miembros de una organización. Por lo tanto, la persona instruida tendrá que estar preparada para vivir y trabajar simultáneamente en dos culturas: la del "intelectual" que se concentra en palabras e ideas y la del "gestor" que se concentra en personas y trabajo. Los intelectuales necesitan la organización como herramienta; les permite practicer su techne, su saber especializado. Los gestores ven el saber como un medio para conseguir un fin, el de los resultados organizacionales. Ambos tienen razón; son polos más que contradicciones; es más, se necesitan mutuamente. El científico investigador necesita al director de investigación y el director de investigación necesita al científico investigador. Si uno tiene más peso que el otro sólo se consiguen el no funcionamiento y una frustración absoluta. El mundo del intelectual, a menos que esté contrapesado por el gestor, llega a ser un mundo en el que cada uno "va a lo suyo" pero nadie hace nada. El mundo del gestor, a menos que esté contrapesado por el intelectual, llega a ser burocracia y la "grisura" embrutecedora del "hombre de la organización". Pero si los dos se equilibran puede haber creatividad y orden, realización y misión.

Fragmentos de La sociedad poscapitalista. Peter Drucker (1999)




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