la necesidad de repensar el modelo con la mente abierta


Una vez más creo que los artistas se adelantan a los acontecimientos, a pesar del rechazo y de los intentos del sistema para ridiculizarlos, como sucede con esta interesante reflexión de Miquel Barceló sobre el debate nacionalista

El relato independentista está ligado al nacionalismo, ya sea catalán o español, vasco o segoviano. En el lugar donde vivimos, desde hace siglos, hemos asistido a la lucha entre los partidarios del estado centralizado y los partidarios de la descentralización. El vencedor siempre fue la idea centralista materializada esencialmente en la corona,  gracias principalmente a su mayor solvencia y capacidad de acceso al capital para financiar ejércitos y campañas militares. Ambos relatos se han apoyado históricamente en la construcción ideológica sobre unas comunidades que iban imaginado y que son el principal origen de las guerras civiles, de comuneros, carlistas o republicanos, que ya en el siglo XIX desembocaría en el montaje de la nación que hoy conocemos y que denominaron Reino de España. 

Pero en pleno siglo XXI desde que la sociedad red fue descubriendo el lastre que supone la organización de estado-nación, asistimos a dos debates sin interacción entre sí, el del viejo relato independecia-nación y el de las comunidades nacidas en los entornos digitales, que día a día, paso a paso consiguen su independencia real al obtener su autonomía económica y organizativa con respecto a esta superestructura que no solo no necesita si no que es interpretada como un claro freno al desarrollo.

Mi admirado Miquel Barceló dispara al centro de la diana afirmando: "No creo en el nacionalismo ni en el independentismo, soy más bien un separatista radical. Yo separaría no sólo Cataluña, sino trozos minúsculos. Creo que hay que coger los guisantes uno por uno, separar todo. Es una necesidad biológica". Creo que Barceló intuye la necesidad de progresar desde lo pequeño y la oportunidad de "romper España".


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