la estética Mad Max




Sigo con atención la evolución de la ciudad fantasma de Detroit. Es uno de los mejores ejemplos del caos que genera la ausencia de crecimiento en una sociedad que basa su estrategia de supervivencia en el modelo del crecimiento. Este modelo genuinamente occidental se ha convertido en la base de las economías emergentes y sin dudar les dará fuelle durante algunos años, aunque pensar que vamos por el camino adecuado es un claro ejercicio de procastinación. Para seguir creando mercado, la gran apuesta de las corporaciones se basa en migración hacia las ciudades inteligentes, entornos políticamente correctos para desarrollar un mercado de productos basados en el marketing verde. Su sueño apoyado en una gran rehabilitación guiada desde los entornos oficiales, un gran plan renove con nuevos materiales sofisticados, tecnología domótica, vehículos eléctricos y grandes dosis para comprar conciencias. 

Ante esta estética contemporánea de centro comercial, observamos la emergencia de otra estética underground, con clara referencia al mundo del comic y a novelas de ciencia ficción. La tribu, el reciclaje, la autoproducción, inseguridad, contaminación,  la falta de recursos, que provocan creatividad, valentía, corage, evolución. Viene la estética Mad Max, postapocalíptica, post-nuclear, post-capitalista, lo cual no significa que no pueda ser rentable, incluso puede serlo mucho más que algunas viejas ideas no tan en desuso.    




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