España: un país post-laboral


"Si la era industrial acabó con la esclavitud, la era de la información acabará con el empleo masivo". Y no es algo nuevo: "El mundo idílico de la sociedad del pleno empleo se vino abajo con la crisis del petróleo. El número y la tasa de parados crece desde los setenta de manera continua al mismo tiempo que disminuye el volumen laboral per cápita de la población. Ni siquiera otra etapa de 'turbo-crecimiento' podría resucitar a la sociedad del pleno empleo de antaño", por lo que "estamos dejando atrás la sociedad laboral sin buscar otra nueva".

Ya podemos certificar que España ha pasado a otra dimensión. A la de una sociedad no laboral.A un complejo conglomerado social que multiplica las desigualdades clásicas entre los propietarios de los medios de producción y los trabajadores. Dentro de estos últimos, ahora hay que distinguir a los desempleados y los empleados. Entre los primeros, a quienes conservan posibilidades y esperanza de encontrar un trabajo nuevo y quienes se quedarán en la cuneta para siempre. Entre los segundos, a los que aún conservan un trabajo a la antigua usanza, pero acabarán perdiéndolo, y quienes malviven, como en América Latina, donde ya hay pleno empleo, pero precario. 

Por eso se habla de "brasileñización" del norte. Por eso dice que para ver su futuro, los países de Occidente sólo tienen que echar un vistazo a los del sur. En definitiva, no hay mejora posible. El mercado de trabajo ha empeorado y no mejorará. Hay que acostumbrarse. O no. 

El flagrante aumento del paro responde a la propia lógica del capitalismo. Pero no crece sólo por los avances tecnológicos que hacen innecesarios a cada vez más trabajadores. El sistema siempre ha necesitado desempleados, un ejército de trabajadores en la reserva que garantice unos salarios lo suficientemente bajos para asegurar unos beneficios lo suficientemente altos para el insaciable capital. Pero, además de por razones estructurales, el desempleo también aumenta por los errores en que incurren los gestores, los que se llevan los bonus cuando cumplen objetivos, pero no asumen la responsabilidad ni sufren el castigo pertinente cuando se equivocan de estrategia y, con ello, se llevan por delante a la tropa que tienen como subordinada.

La lógica del capitalismo, sus contradicciones, el desequilibrio entre ganadores y perdedores está llegando a tal extremo que, lo hemos dicho más de una vez, el desenlace de toda esta historia será muy violento. Como la caída del Imperio Romano, como la Revolución Francesa, como la Revolución Rusa, como la Segunda Guerra Mundial. Desafortunadamente, el paso de uno a otro mundo nunca ha sido pacífico.

Sólo quien tiene trabajo y una casa y, por tanto, el futuro material garantizado es un ciudadano capaz de "disfrutar" la democracia. Sin seguridad material no existe la libertad política, sólo una situación de riesgo, inseguridad y amenaza. 

O se llega al paro masivo o, si no, hay que atreverse a salir de la sociedad laboral convencional para redefinir el trabajo y el empleo y abrir nuevos caminos para un reordenamiento no sólo de la organización social y empresarial del trabajo, sino también de la sociedad, sus valores, objetivos y biografías

Fragmentos de la entrada: Tasa de paro en España: ya somos un país "poslaboral"



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