ya no hay tiempo, hay que pasar a la acción




La velocidad que está tomando el deterioro del medio ambiente es cada vez más visible para cualquiera que siga un mínimo la actualidad. Esta semana hemos leído como Europa se encuentra en peligro por la extinción masiva de abejas, cuando todavía estamos intentando analizar las causas de los últimos temporales en el norte del planeta y en el hemisferio sur soportan temperaturas cada vez más altas. Lo importante es siempre la tendencia, no la anecdota, y la tendencia está clara: la naturaleza está revolviéndose de forma violenta. Pero además, la crisis económica y financiera, continúa devastando a la población, mientras una patética casta dirigente lucha por su propia superviviencia y de su sistema basado en la servidumbre moderna

Como posteaba JAZ, se trata de una tormenta perfecta ya que no sabemos como se van a producir los cambios, ni la secuencia, ni las consecuencias finales, ni hacia donde nos llevará, lo que si parecen claras son los cambios estructurales a los que estamos asistiendo y la desesperación que se ha instalado en la sociedad, sobre todo entre los jóvenes.

Siguiendo la conversación, hoy publicaba una idea en la que llevo trabajando tiempo. Se trata de como crear una economía que genere y soporte un nuevo modelo sostenible, utilizando recursos ociosos y tratando de hacerlo factible desde lo pequeño. 

Para innovar tenemos que arriesgarnos. Solo necesitamos pequeños espacios de libertad donde se puedan articular modelos alternativos y para ello el Estado tiene que permitir márgenes en las incontables normativas que encorsetan la actividad. Las normativas pueden ser cambiadas a nivel local por los ayuntamientos. 





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