Auroracoin: ¿es posible reemplazar el dinero estatal por una criptomoneda?




Para los que no estéis al tanto de lo que es una criptomoneda, básicamente se trata de monedas virtuales, descentralizadas, o sea, no hay ningún banco estatal o privado que las gestione o controle, y que se intercambian de forma privada en formato P2P entre particulares. La divisa pionera y más representativa, Bitcoin, es considerada dentro la red como una revolución ciudadana, un punto de giro en nuestra relación con el dinero y la política.

En los últimos días asistimos a una ofensiva que comienza a parecer desesperada, por parte de los estados y sus servicios de inteligencia contra Bitcoin, ante el miedo que les produce perder el principal poder de coacción del estado: el privilegio que se atribuyen sobre la emisión y control de la moneda. Sucesivas declaraciones por parte de varias naciones sobre la ilegalización del uso del Bitcoin para diversos usos y los incesantes ataques informáticos de denegación de servicio a los módulos que gestionan las transferencias de los principales cambistas del mercado han provocado una caída del precio del BTC importante, pero no el pretendido colapso del mercado. De hecho, la correción en el precio ha sido aprovechada por muchos ávidos compradores que estaban esperando para poder comprar a mejores precios.

Pero las amenazas para el dinero estatal no han hecho más que comenzar. Miles y miles de programadores trabajan desde todos los rincones del planeta no solo sobre la plataforma Bitcoin, mejorando día a día su protocolo y aumentando el ecosistema de empresas que lanzan servicios financieros sobre esta (fondos, bolsa de valores, derivados, pago através de móvil, cajeros automáticos), sino que además, han sido capaces de crear y poner en el cibermercado otras 35 criptomonedas clones de Bitcoin que pueden ser transaccionadas en estos momentos a través de la red. Cada nueva moneda incluye unas características nuevas que la dotan de una personalidad de uso propia o un protocolo técnico especial. Algunas de ellas ya cuentan con un volúmen de transacciones destacable, todavía lejos de momento del tamaño de mercado de Bitcoin, pero con unas tasas de crecimiento que auguran un crecimiento exponencial. Algunos de estos proyectos fracasaran, pero otros muchos encontraran suficiente masa de usuarios y programadores para conseguir sobrevivir.

La última innovación es la creación y lanzamiento de Auroracoin, cuya arquitectura deriva de Litecoin (una de las muchas parientes de Bitcoin). A partir el 25 de marzo, cada ciudadano islandés tendrá derecho a reclamar un total de 31.8 Auroracoins. Para ello, el creador, de la nueva criptomoneda, ldur Friggjar Odinsson, utilizará el registro de identidad digital del país, una iniciativa del gobierno, de uso público y abierto. Hacerse con las divisas correspondientes será desde ese momento, y en palabras de Odinsson, "tan fácil como registrarse en Facebook".

Aunque en principio las divisas no tienen valor, la idea es que los propios ciudadanos, mediante su uso, sean los que se lo otorguen. El poder fundamental del dinero parte de su flexibilidad, de su fluidez, y de ser una convención maleable entre individuos. Odinsson espera que, en un país en el que el 96 por ciento de los habitantes tiene acceso a internet, en el que el uso de móviles y tablets es común, y en el que se concentra el mayor número de Bitcoins per capita del mundo, la iniciativa no caiga en saco roto y que la ciudadanía empiece a hacer transacciones de cuya evolución dependerá ver el papel de Auroracoin en el futuro. 

El objetivo a corto plazo es que todos los ciudadanos de Islandia, alrededor de 330.000 actualmente, posean criptodivisas y comiencen a darles uso real. A medio y largo plazo, el objetivo es acabar con el monopolio establecido por las relaciones entre gobierno y bancos, y devolver a los ciudadanos lo que, según Odinsson, les pertenece: la soberanía sobre sus relaciones económicas y, en última instancia, sobre la gestión comunitaria de sus vidas.

Lo destacable de esta nueva iniciativa es que se trata del primer experimento mundial en el que todo un páis obtendrá de golpe unas cuantas divisas digitales en sus monedero virtuales, por lo que los seguiremos con especial interés. 

Pero además, en la sociedad red, la innovación cuando se comparte en código abierto alcanza velocidades de vértigo, y vemos que una idea similar está desarrollándose también en Argentina, un pais al borde de una nueva bancarrota estatal, con el lanzamiento de una criptomoneda que han denominado Arcoin, en la que los impulsores ofrecen a los bancos argentinos la posibilidad de ofrecer cuentas para almacenar “Arcoins” en cuenta corriente o plazo fijo y dar prestamos en la misma moneda, y al gobierno le sugieren la idea de emitir deuda en moneda local “Arcoin” sin generar un descalce cambiario que lleve a un default como en 2001 con la convertibilidad con el dólar. También tienen planes parecidos Escocia y Polonia.

La innovación monetaria es una realidad y es imparable. La sociedad red marca sus propias reglas de juego. El futuro ha llegado.





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