la revolución en los tiempos de la sociedad red


Vivimos la era más agitada de la historia según el estudio World Protest 2006-2014. Las revueltas, a diferencia del concepto clásico de revolución, no son ya siempre sinónimo de toma del poder. Diferentes autores apuntan al nacimiento de una nueva era de carácter insurreccional. Se toman las calles. Se hackean códigos (jurídicos, sociales, urbanos). Se construyen imaginarios. Se remezclan, se recombinan, se multiplican los lazos sociales. [...] Una revolución líquida, subterránea, simbólica, está corroyendo los cimientos del Estado. Y prefiere lo lateral, lo asimétrico, a los territorios sólidos y delimitados de la política convencional. [...] Una nueva era insurreccional protagonizada por un sujeto social difuso, transversal, interclasista, transnacional. Un nuevo sujeto político poliédrico que sustituye las ideologías e identidades cerradas por adhesiones emocionales temporales. Un ecosistema activista que enreda deseos hiperlocales en un nuevo magma de luchas intecontinentales. [...] Una multitud sin rostro ni líderes que está sustituyendo las piezas del sistema sin modificar su sistema operativo de forma súbita. Un multitud, resiliente y mutante, que aunque no tome el poder encuentra las brechas del sistema (hackeo) para sembrar las semillas del nuevo mundo. [...] Tal vez sea un nuevo renacimiento en red, como sostiene Douglas Ruskoff . "Los renacimientos son momentos históricos de recontextualización". Y tal vez vivamos, antes que todo, una revolución simbólica que se está fraguando en la mente de las personas. La revolución subjetiva puede nacer tras la conexión de nodos, tras una secuencia de indignaciones ensambladas y empoderamientos en red. La revolución simbólica rueda sin freno, de las redes a las calles, transformando un grito cualquiera en una revuelta multicausa.

Fragmentos del artículo "La era más revolucionaria de la historia" de Bernardo Gutiérrez 



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