sobre el cenit digital


Ningún progreso acelerado, ningún descubrimiento científico o técnico podrá darnos más energía de la que existe en el planeta. No hay más cera que la que arde, como se suele decir. Sin energía no hay tecnología. Y esta última sólo puede optimizar el consumo o la extracción de la primera, pero no puede resolver el problema de fondo, la escasez para la población planetaria. Ninguna solución mágica vendrá de un I+D a solucionar un problema sistémico. La segunda Ley de la Termodinámica es implacable. De hecho, cada avance tecnológico, a la larga, crea más problemas y más graves de los que resuelve. Esta es una constante histórica. La tecnología aporta confort y poder, pero siempre consume más energía, que el trabajo humano y una nueva revolución tecnológica siempre consume más que la anterior. La tecnología industrial, es superada por la tecnología digital, en contaminación, coste de producción y consumo. La tecnología condensa la energía. Al final, es progreso y el progreso es crecimiento y el crecimiento es devastación...

El desarrollo tecnológico sólo se consigue a través del aumento de la complejidad social como sostiene Tainter en su libro The Collapse of Complex Societies, requiriendo mayor energía para producir y para mantener la producción, hasta el momento que por mayor energía aportada la productividad y los márgenes no aumentan, sino que declinan. Por este motivo, la involución tecnológica es inevitable, el decrecimiento técnico es necesario. El colapso digital ocurrirá. Se trata de salvar un mínimo universo tecnológico, que nos ayude a vivir en el decrecimiento. En ese mínimo digital necesario debería existir un Internet mínimo. Este es un elemento clave de la solución. El colapso digital vendrá después del colapso energético y está constituido por tres momentos: 1) el cenit digital; 2) el acantilado digital; y 3) la singularidad negativa.






No hay comentarios: