La turismofobia es el nuevo 15M


"No estamos en contra del turismo, nosotros también lo somos y sabemos que viajar es una actividad humana que puede ser muy enriquecedora".  Arran


El modelo económico de España se basa esencialmente en el sector turístico, tanto en la vertiente de operaciones como en la construcción. En la época del turismo low cost, con medio Occidente viajando a precios accesibles para casi toda la población, España se ha consolidado como destino por excelencia, reforzando la aportación de este sector en el conjunto de la economía. Pero es un negocio que se engaña a sí mismo, como casi todos los de la sociedad de consumo. Los ingresos que genera no computan el consumo de biodiversidad que produce, con lo cual se financia contra el capital natural y crea una deuda ecológica que se apunta en el debe de las generaciones futuras. Por poner un ejemplo, la isla de Menorca tiene una huella ecológica de 7 planetas. 

En las últimas semanas estamos asistiendo a un fenómeno "revolucionario" viral con la entrada en escena de la turismofobia. Se trata de la enésima manifestación de los prolegómenos del colapso civilizatorio del modelo occidental. Me recuerda mucho al comienzo del 15M, por su generación espontánea, por su uso intensivo de la red social en internet y por lo naif de sus planteamientos. La diferencia reside en el carácter mucho más violento y activista de este movimiento emergente, en un momento especialmente tenso con el referéndum independentista catalán este otoño.

El dilema sigue siendo dejar que continúe el BAU (Business As Usual), creciendo nuestra deuda ecológica y financiera, o liquidar el modelo depredador, asumiendo nuestra quiebra, comenzando por el estado del bienestar y nuestro confort aparente. Los promotores de esta nueva protesta social no están ni por aproximación preparados para asumir nuestra quiebra.

Continua con momentum la escalada de descomposición




2 comentarios:

Jose Angel Zabalegui dijo...

Corto, perfecto y creo que das en el clavo: el gran pecado capital del capitalismo es no calcular la factura real de sus planteamientos y por ende, la factura real de lo que consumismos. Si existiese una contabilidad realista de todos los costes del sistema, el decrecionismo se produciría de forma natural en el mismo, evitando la paradoja de Jevons porque sería para todos y fomentando el decrecionismo como bálsamo a una nueva readaptación del mercado. Eso si, veríamos mucho cadáver de los que quieren seguir viviendo alejados de los límites razonables y de sentido común.

Gracias siempre JJ por ofrecer tus propios puntos de vista

Abrazos

Jorge Juan dijo...

Las externalidades son uno de los principales problemas del modelo actual, tan grande, que nos puede llevar a la extinción.

Gracias por tu comentario