reflexiones sobre el libro La Vida de 100 años




La hipótesis principal de este libro es que las generaciones actuales viviremos más de 100 años, lo que cambiará estructuralmente nuestras relaciones y la forma de entender el mundo. La vida de la sociedad industrialista basada en tres etapas: aprendizaje, trabajo y jubilación se convertirá en algo más líquido, al no ser posible dejar de aprender o ganar suficiente dinero para la mayoría de la sociedad para estar 35 años cobrando pensiones. El análisis lo mezcla con todo tipo de alusiones tecno-optimistas sobre inteligencia artificial, robots que nos hacen los trabajos, referencias al problema del cambio climático para el año 2100....

Es interesante como esta especie de libro de auto-ayuda escrita por financieros, simplifica los activos que puede tener un ser humano: activos productivos (reputación, compañeros, conocimientos), activos vitales (amistades regenerativas, salud, vida equilibrada) y activos tangibles (vivienda, dinero). 

Define como activos intangibles de la vida la familia, los amigos, la salud física y mental, las habilidades y los conocimientos, atribuyéndoles un valor, y nos "recomienda tener cuidado a la hora de elegir nuestras inversiones en activos intangibles por si pueden tener una repentina pérdida de valor". 

Reducir la existencia a conceptos basados en "activos" es una muestra del proceso de  disneyzación de nuestro modelo de vida, algo inherente a la corriente tecno-optimista de las élites, que creen tener las claves para conseguir mantener nuestro, bueno, realmente "el suyo", estilo de vida.

Siendo un libro de fácil e interesante lectura, te va haciendo reflexionar sobre diferentes aspectos de nuestro estilo de vida, creo que falla en la mayor, la hipótesis de partida, que vamos a vivir 100 años. Aunque la tendencia de aumentar la esperanza de vida no ha parado de incrementarse durante la época industrialista, se está poniendo en entredicho  en las últimas encuestas y creo que no incorporan elementos clave que harán, probablemente revertir con claridad la tendencia. Me refiero al colapso que vamos a vivir en nuestra generación, no en futuro lejano, al haber chocado abruptamente contra los límites físicos de la biosfera.

Con nuestra visión, echamos de menos algunos "activos" que te pueden hacer sobrevivir, como la visión, intuición, audacia, la capacidad de trabajar en comunidad o la habilidad para conectarte con un mundo orgánico, muy distinto del mundo artificial y cómodo de la ciudad. 

Nos llama la atención un par de figuras que describe en el libro: el "explorador" (viajero o nómada) y el "productor independiente" (emprendedor en general, no solo referido al que quiere dar un pelotazo). Ambos conceptos los presenta como algo nuevo de esta vida de 100 años, lo que nos lleva a pensar que los autores están descubriendo el mundo, pero ya estaba descubierto antes de los libros de autoayuda... Recomendamos leer las entradas "Vivir navegando" o  "Inventa tu propio trabajo". Así como lo que denomina el modelo de "crear un portafolio" no es más que el trabajo líquido del que hablaba David Boiller

De cualquier manera, algunos hemos tratado de vivir muchas vidas en una, con múltiples transiciones, simplemente cerrando y abriendo etapas cuando nos lo ha dictado el corazón. Y para vivir con esa intensidad, no hace falta tener 100 años. Parece como que si nos dan más tiempo, la vida nos puede ofrecer más alternativas, y no es así. Eso lo llevamos dentro, y solo hay que romper con las convenciones que nos han vendido desde que nacimos. 

Escriben los autores: "El regalo de una larga vida es, en definitiva, el regalo del tiempo. En este largo devenir del tiempo, es posible esculpir una vida llena de significado y de propósito."  En nuestro caso encontramos el "regalo del tiempo" cuando conseguimos sincronizarnos con los latidos de la madre tierra, y nos quitamos el ladrón del tiempo de la vida de la ciudad y la sociedad de consumo. Para conseguirlo no es necesario vivir 100 años...



2 comentarios:

Enrique Titos dijo...

Gracias Jorge. Ya sabía que el libro te iba a generar reacción. Yo no sé si vamos a vivir 100 años pero la percepción general es que viviremos cada vez más y supuestamente en mejores condiciones físicas, y que el modelo de vida que hemos tenido hasta por decir una fecha 2008 se está acabando, y en ello influyen muchos factores como el cambio de escenarios de trabajo y la globalización o la bajada de la natalidad que fuerzan a plantearse y generarán unas vidas distintas. Está claro que las opciones de enfoque de vida son múltiples y el libro ha puesto sólo tres ejemplos tipo. Creo que el libro, sin descubrir nada que no se sepa, y aunque su tesis sobre los 100 años como horizonte vital no sea precisa, tiene como valor aportar una reflexión que es mejor hacerse mientras la gente tenga opciones para elegir. Esa reflexión ha de ser personal.

Jorge Juan dijo...

Gracias Enrique. Lo dicho, un libro recomendable para el que quiera reflexionar sobre el nuevo estilo de vida que obliga los acontecimientos. Abrazos